¡¡A la duuuuchaaaaaa, coimes!!

He estado haciendo cálculos.

Cada día por la tarde pronuncio las palabras “a la ducha”, unas 10 veces por niño. Eso, multiplicado por aquellos de mis hijos a los que hay que decírselo, suman unas 60 veces al día, que a la semana son 420, al mes son 1.800 y al año 21.900. Casi ná.

Y esto es sólo el momento de la ducha porque luego hay que sumar las 10 veces diarias de “a cenar” y las 15 ó 20 por niño de “vete a la cama”.

Según empieza la tarde lo pillo con ganas y energía. Cuando llevo ya unas 20 veces empiezo a tener bajón,  a las 30/35 enfado, luego llega la desesperación profunda y a las 60 ya estoy en fase de agotamiento terminal. Algo no estoy haciendo bien.

Cansada

Me contaba una amiga que le habían pedido a su hijo que se pusiera un objetivo y escribió: “Obedecer a la segunda”, jajaja. Con eso me daría yo con un canto en los dientes.

Ante esto, existen varias técnicas habituales:

  • GRITAR: Hace mucho tiempo que me di cuenta de que no merece la pena. Hubo épocas en las que todas las noches estaba afónica después de haberme convertido en la niña del exorcista y haber gritado en todos los idiomas que conozco. Y en esos momentos de histeria los niños me miraban con cara de risa y al terminar uno de ellos decía: “mamá, te sale una voz muy fea cuando te enfadas”. Sólo les faltaba hacerse palomitas para pasar mejor el rato.
  • PEGAR: Confieso que también ha habido épocas en las que sacaba alegremente la manita a pasear. Muy pocas pero las ha habido. Y eso se acabó porque ahora lo que me pasa es que veo lo que va a pasar antes de que ocurra. Me imagino a mí misma, en plan Matrix, a cámara lenta, pegándole un zurriagazo al desobediente de turno, y aunque sólo imaginarlo ya desahoga un huevete, me siento fatal antes de hacerlo. No se consigue nada y encima te quedas hecho polvo.
  • Y para colmo, hay que saber que levantarle la mano a un hijo es un deporte de alto riesgo. Tengo una amiga que estuvo escayolada tres semanas al caerse dándole una desesperada patada en el culo a su hija, y tengo otra que tiene que subirse a una silla cuando quiere dar un cachete en la cara a su hijo, que mide ya bastante más que ella.

  • LLANTO: Sile, también he probado. Desde llanto real y desesperado a llanto actuado y ensayado previamente en el espejo. Ná, ni el uno, ni el otro.
  • CASTIGO: Depende. Estoy depurando esta técnica.

    El castigo al uso les mola bastante. Como en casa somos tantos, un castigo puede ser hasta algo diferenciador y estimulante. Una vez se pegaron tanto los dos mayores en el coche que paré a 100 metros de casa y les castigué a ir andando el resto del camino. Sin perderles de vista ni un segundo, les esperé en la puerta y los muy asquerosos llegaron cantando y levantando los brazos en plan de victoria. Desde entonces los seis empiezan a pegarse un rato antes de llegar para ver si les pongo el mismo castigo. Desastre total.

Sin embargo hay algo que me está funcionando. Cuando se están portando muy muy mal, utilizo esta técnica: Me siento, pongo “esa cara” (prepontente, con sonrisa de medio lado, ceja levantada) y les digo: “allá tú, ya sabes lo que va a pasar”. En ese momento salen corriendo a la ducha, a la cena, y a la cama. Cada uno se da por aludido con algo que creen que va a pasar y que yo no tengo ni idea realmente de qué es.

Hasta que le cojan el truco y vean que voy de farol, entonces tendré que inventarme algo nuevo. De momento se me ocurre que voy a grabar en el móvil el “a la ducha” y le daré al play cada vez que lo necesite. Seguro que algo alivia.

¿Y vosotros qué hacéis? ¿¿¿Me dais alguna idea, porfaaa???

¡Besos!

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9 pensamientos en “¡¡A la duuuuchaaaaaa, coimes!!

  1. Ja,ja,ja… Paloma, el momento del final del día, con lo cansadas que estamos, es tremendo!!! Por si te sirve de algo yo lo digo todo solo una vez. La segunda voy, les cojo de la mano, brazo (a veces oreja) y les acompaño a la ducha. Eso lo hago con todo: Apaga la tele! La segunda voy y la apago. A comer La segunda voy a por ellos…. pero claro, con tres es mas factible hacer eso que con ocho!!! Puedes poner encargos en plan que los mayores vayan a por los pequeños, o algo así, una cadena, tu a por los tres mayores y los tres mayores a por los tres siguientes…. puf!!! Me parece que lo tienes complicado!!! Ánimo!!!

  2. Yo les digo q en esta casa nadie oye mi voz…cojo mi bolso me aseguro q están las llaves dentro y me voy advirtiéndoles q voy a buscar otra familia…no falla….he de decir q mi mayor tiene 6 años…a lo mejor esta técnica no es apta xa mas mayorcitos

  3. Hola, hola. No me he podido reír más!!! Se ve que en todas las cosas cuecen habas!!!! Ajajajaja. Yo tengo cuatro. La segunda es una niña de carácter complicado y siempre ha montado unos pollos fuera de lo normal. Una época hice una especie de mi cámara y yo y les grababa todos los días para que vieran sus conductas mañaneras, sobre todo la segunda. Al verse en los vídeos y como se ponía cambio su actitud radicalmente. Y ahora que lo pienso, ha vuelto a las andadas, le voy a volver a poner los vídeos con sus rabietas!!!!! Funciona muy bien!!!

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