Cosas que nos pasan a los ma-padres

Esta mañana a las 8:15h. in the morning, sobre la marcha, he abierto en el salón de mi casa una oficina para quejas y reclamaciones.

Estaba yo en el baño, tranquilamente vomitando mi desayuno, (podría hacer un post entero sobre este tema, soy una absoluta experta de qué alimentos saben mejor de salida que de entrada, peor, o igual, pero he pensado que no sería un post bonito… 🙂 ), pues vomitaba yo tranquilamente cuando seis de mis hijos (de los siete, los seis que hablan) daban porrazos en la puerta para que saliera con carácter urgente y les solucionara algún gravísimo problema. Al salir de ahí con los ojos inyectados en sangre, fruto del esfuerzo de sacar una magdalena entera, todos me atosigaban y me gritaban a la vez. Así que me he sentado plácidamente en el salón y han ido pasando a contarme, uno a uno, sus más angustiosos pesares: “me duele la tripa”, “no encuentro mi zapato”, “quiero que me cortes una manzana en gajos de media luna y la envuelvas en papel de plata, como hace la increíble madre de fulanito”, “no encuentro la ficha quincenal, miprofesoramevaamatar” (Dios mío, cómo somos las mujeres de dramáticas desde los 7 años…), “mamá, asegúrate de que hoy me pongo yo delante porque me toca”, y PARA REMATAR, “mamá, como sigas vomitando llegamos tarde”. Maravilloso mundo de la paternidad. No, si hay que entender que realmente eran temas de vital importancia y que si no se resolvían en ese preciso instante, ni un segundo antes, ni uno después, convergerían en una ebullición en el centro de la tierra que acabaría indudablemente en explosión mundial, y por mi culpa acabaríamos todos convertidos en llamas y polvo. Menos mal que los hemos resuelto a tiempo.

El otro día me contaba mi amiga Valle algo que, desde que me lo dijo, he comprobado que es auténtishen como la vida misma: “¿tú no te has dado cuenta de que somos como la basura?”. Me imagino que os pasa a vosotras, madres, y entiendo que también padres, que si vuestros hijos están comiendo algo que tenga papel, recipiente o cualquier cosa desechable, te la entrega a ti como si tuvieras una trituradora incorporada (por supuesto con sistema de reciclaje) que acaba inmediatamente con el deshechillo. Yo no me había dado cuén, pero joroba, la verdad es que… vamos todos en el coche, yo amorosamente les he llevado un zumito y algo de merienda, y a los tres minutos (benditos minutos de silencio mientras devoran, cual gorrininos muy monos, eso sí) empieza una lluvia de meteoritos con forma de zumito de piña y uva espachurrado y acabado, que me llega volando y tiene a bien darme en el ojo justo por el extremo de la pajita mordisqueada, mientras yo intento mantener el coche dentro de las rayas blancas de la autopista. Rectifico, el zumo TÉCNICAMENTE ACABADO, porque siempre queda algo, esas gotitas traicioneras que te dejan la cara pringosa ya patólatarde. También por la derecha, a la altura de la palanca de cambios, empiezan a aparecer manitas depositantes de restos de papeles de algún bollo de marca blanca, (de a 1€ cuatro bollitos) llenos de restos de chocolate derretido, mezcla con saliva de lengua lametona y que se van tornando en montaña que acaba siempre desembocando por el lado del choco, en mi pantalón o falda, ese día, gracias a Murphy, de color claro.

En fin, padres y madres. Estoy segura de que hay millones de escenas de estas que vivimos todos los días en nuestras casas y que también algún día echaremos de menos. Algún día muuuuuuy lejano…….
Si tenéis anecdotillas o cosas que contar en este sentido, ¡estaré encantada de que lo hagáis aquí!
¡¡Un beso!!

Anuncios

7 pensamientos en “Cosas que nos pasan a los ma-padres

  1. jajaja!!! Real como la vida misma!!! A mí me encanta cuando nos usan de servilleta, como si no hubiera nada mejor con lo que limpiarse, ni siquiera su propio puño!! Qué paciencia tienes, de mayor quiero ser como tú!!! 😉

  2. Jajaja!!! Es verdad, todo cierto!!! Y no os sentís tb un poco como carrito de aeropuerto, cargando con la mochila de uno, la comba de la otra, los abrigos de todos, el carrito del peque… vamos, que yo no sé cómo lo hago, que ellos al final siempre acaban con las manos vacías y yo parezco un circo ambulante o el hombre-orquesta, de tanta cosa que llevo… 🙂

  3. Yo, desde que soy madre y eso que todavía me queda muuuucho y si Dios quiere alguno más, no hay un sólo día que vaya 100% limpia. Así que harta de cambiarme de ropa lo que hago ahora, si la mancha no es muy vistosa, sigo con la misma camisa y/o falda y cuando la gente me dice: “te has manchado de (lo que sea)” contesto: ¿A ver? Fíjate! Es verdad! 😉

  4. Me encanta leerte, la verdad. Imagino que en esos momentos no te parecerá tan divertido pero verlo desde fuera tiene todo su encanto. Es cierto que cuando somos pequeños cualquier chorradilla que nos pase es un mundo! Besos!

  5. Jajajajaja, me he reído un montón!! Si los míos son dos y tenemos el coche con zona permanente de basura infantil, imagino ese coche con 7 criaturillas…1 beso!

  6. Cuando sea mayor quiero una familia como la tuyaa!! 😉
    Me río un montón leyéndote y con vuestras historias, y te envidio por la paciencia que debéis tener con tantos niños por allí!

    Un beso! 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s