A veces tengo miedo…

El otro día se me ocurrió preguntarles a mis hijos, uno a uno, de qué color ven las vocales. “Si te tuvieras que imaginar de qué color es cada vocal, ¿cuál dirías que es cada una?”. Pensé que iba a vérmelas para explicarles lo que quería decir y sin embargo lo entendieron a la primera. Fueron diciendo con convencimiento lo que ellos ven en su mente. Pasamos un buen rato. Pero me sorprendió que ninguno de ellos coincide en absoluto con lo que yo veo, ninguno, y eso que entre ellos sí coinciden algunos. Y aunque esto sea una chorrada absoluta y cualquier psicólogo me diría que tiene una explicación técnica, a mí me dio para pensar mucho.

Ojalá nuestros hijos tuvieran un agujerito en el que pudiéramos ver qué se les pasa por la cabeza. Ojalá pudiera ver en cada uno cómo piensan y qué necesitan. Cómo tendría que explicarles las cosas para que las entendieran, cada uno con el proceso que necesita. Saber cuándo hay que exigirles y cuándo necesitan cariño, cuándo hay que darle más a uno porque eso es lo que hay que hacer en ese momento.

Siento una responsabilidad como madre que a veces me da miedo. Soy yo la persona que, junto a otras a lo largo de su vida, influirán en su futuro y en su forma de actuar, y eso añade una presión al “juego” de ser padres…

Qué difícil debe ser, llegados a un punto, ver con claridad y tomar las decisiones correctas. No siempre las cosas serán como nosotros queremos, porque no siempre deben serlo.

Tengo un hermano que es un prodigio, un auténtico prodigio. (La verdad es que considero que todos lo son…). Pero en concreto este ha trabajado en todas las películas más espectaculares de animación que hay en la actualidad, tiene un Goya, un Oscar y varias nominaciones, otorgados a los equipos donde ha trabajado. Pues quién diría que ese niño no estaba hecho para los libros, no fue un empollón, que de hecho le costaba aprobar porque su mundo era otro, su cabeza estaba hecha para otra cosa. Y qué gran responsabilidad la de esos padres que consiguieron verlo, que le apoyaron, que no le obligaron a estudiar una carrera universitaria (como desgraciadamente pasa en muchos casos), sino que le dejaron elegir… Y llegar tan lejos como ha llegado. Como está llegando, porque tiene toda la carrera profesional por delante.

Ay, cuánto camino nos queda, cuántas veces nos equivocaremos… Me alivia pedirle a Dios que me ayude en esta labor, MI LABOR. Estoy segura de que cometeré errores, pero también puedo decir con toda la certeza que lo estoy intentando y que me estoy preparando para ello.

Mucho ánimo a todos, padres y madres (y a los que no tenéis hijos también) con nuestra labor. Espero que entre todos hagamos gente buena, que ayude a los demás. Gente que pueda hacer grandes cosas por la sociedad. Gente que sea feliz y haga felices a los demás.

El sábado voy a escuchar una conferencia sobre “Educar a los hijos en el sufrimiento”, una clave muy importante para hacer de ellos grandes personas. ¡Prometo contaros!

¡Por cierto!: La A, blanca. La E, verde. La I, azúl. La O, marrón y la U, negra. ¿Y vosotros? 😉

¡Besos!

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19 pensamientos en “A veces tengo miedo…

  1. A. Roja. E. Azul. I. Amarilla. O. Negra. U. Marrón. Esta es una combinación (así como la más inmediata) pero al pensarlas a veces me cambia! … Será grave?

  2. A: roja. E: verde. I: amarilla. O: azul. U: marrón. Ánimo que seguro que lo estás haciendo fenomenal y tus hijos serán unos auténticos fenómenos. Con o sin carrera todos tienen su “misión” en este mundo ;-).

  3. Nunca se me habia ocurrido lo de asociar letras y colores, lo he pensado varias veces y cada una de ellas cambio,jaja… Lo hacemos lo mejor q podemos, esta es una carrera de fondo en la q el tiempo nos dirá en qué nos equivocamos. Lo q si te digo es q les dejaré estudiar lo q quieran, mi tio era un gran estudiante, empezó derecho y se dispersó, él lo q quería era dibujar y pintar. Lo hizo y triunfó, aunq murió con 34 años. Los hijos deben buscar su camino

  4. Tu hermano es un crack! Ya se veía cuando estudiábamos en oviedo 🙂 vaya ideas que teníamos y vaya martes de campo que nos hizo pasar :p

  5. Coincido con Blanca y con Casapomelo en casi todas aunque se sabe que la A es blanca y la E era verde pero va tirando a azul con el paso del tiempo. Pasa un poco igual con las notas musicales. Alguien escribió que Mozart veía colores en los acordes de sus obras para constatar su talento. ¡Venga ya! El Re amarillo de toda la vida! Saludos

  6. Es una historia muy larga, pero merece la pena leerla, en serio!!! En otro momento te dejo un texto precioso que tengo sobre los padres y los hijos… pero es que ahora no lo encuentro!!!
    Me gusta especialmente lo de evitar a las personas negativas que siempre tienen un problema para cada solución… Y el que no vive para servir, no sirve para vivir…

    Jackson Brown es un padre preocupado por la felicidad de su hijo y por ello le escribió estos “consejos” cuando este se fue a estudiar a la Universidad, lejos de su casa.
    Su hijo decidió fotocopiarlos y los distribuyó entre sus compañeros. Los mensajes tuvieron tanto éxito, que una editorial le pidió autorización a Brown para editar un libro con ellos, Life’s Little Instruction Book, una publicación que rápidamente se convirtió en un best seller traducido a varios idiomas. He aquí algunos de los consejos.
    Hijo:
    • Cásate con la persona correcta. De ésta decisión dependerá el 90% de tu felicidad o tu miseria.
    • Observa el amanecer por lo menos una vez al año.
    • Estrecha la mano con firmeza, y mira a la gente de frente a los ojos.
    • Ten un buen equipo de música.
    • Elige a un socio de la misma manera que elegirías a un compañero de tenis: busca que sea fuerte donde tú eres débil y viceversa.
    • Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra.
    • Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa.
    • Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución.
    • Maneja coches que no sean muy caros, pero date el gusto de tener una buena casa.
    • Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.
    • No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo. Ya lo sabe.
    • Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche (dile al débil que es fuerte y lo verás hacer fuerza).
    • Nunca amenaces si no estás dispuesto a cumplir.
    • Muestra respeto extra por las personas que hacen el trabajo más pesado.
    • Haz lo que creas que sea correcto, sin importar lo que otros piensen.
    • Dale una mano a tu hijo cada vez que tengas la oportunidad. Llegará el momento en que ya no te dejará hacerlo.
    • Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas.
    • Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades.
    • Recuerda el viejo proverbio: sin deudas, no hay peligros ni problemas.
    • No hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios.
    • Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo. El que no vive para servir, no sirve para vivir.
    • Acude a tus compromisos a tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.
    • Confía en la gente, pero cierra tu coche con llave.
    • Recuerda que el gran amor y el gran desafío incluyen también ‘el gran riesgo’.
    • Nunca confundas riqueza con éxito.
    • No pierdas nunca el sentido del humor y aprende a reírte de tus propios defectos.
    • No esperes que otro sepa lo que quieres si no lo dices.
    • Aunque tengas una posición holgada, haz que tus hijos paguen parte de sus estudios.
    • Haz dos copias de las fotos que saques y envíalas a las personas que aparezcan en las fotos.
    • Trata a tus empleados con el mismo respeto con que tratas a tus clientes.
    • No olvides que el silencio es a veces la mejor respuesta.
    • No deseches una buena idea porque no te gusta de quien viene.
    • Nunca compres un colchón barato: nos pasamos la tercera parte nuestra vida encima de él.
    • No confundas confort con felicidad.
    • Nunca compres nada eléctrico en una feria artesanal.
    • Escucha el doble de lo que hablas (por eso tenemos dos oídos y una sola boca).
    • Cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos.
    • Aprende a distinguir quiénes son tus amigos y quiénes son tus enemigos.
    • Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento.
    • Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres.
    • Si no quieres sentirte frustrado, no te pongas metas imposibles.
    • La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo.

  7. Te entiendo fenomenal, yo tengo muchas veces la angustia de no saber si lo hago bien o mal, y sufro por mis limitaciones como madre. Pero al final hay una cosa que suple las carencias, quererlos, darles mucho amor. Eso vale más que todo.
    Gracias, una vez más, por compartir todo esto con nosotros. Dicho esto, las vocales:
    A: Azul
    E: Marrón
    I: Amarilla
    O. Roja
    U: Blanca

    Mi hija Sara (que se parece mucho, por lo que leo, a tus rubias) las vería todas rosas, estoy segura.

  8. Supongo que el miedo lo padecemos todas las madres responsables. Hay que pedirle mucho al Espíritu Santo que nos ilumine para saber educar bien a nuestros hijos..enhorabuena por tu hermano..lo que daría yo por saber las verdaderas vocaciones de mis hijos!!

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