Por ejemplo… ¡¡EL COCHE!!

Pues esa es otra de las preguntas que nos hacen, ¿en qué coche metéis a todos?

Qué ingenuos fuimos hace 7 años cuando nos compramos la Vito (que por supuesto seguimos pagando…). Yo estaba embarazada de la cuarta y nos ofrecieron una furgoneta de 7 plazas: “Perfecto, por si viene uno más”. ¿¿¿¿Pero en qué narices estábais pensando, almas de cántaro?. ¡¡¡Si habíais tenido 4 hijos en 4 años!!! Nuestra ingenuidad a veces me deja pasmada. Hasta me da ternura imaginarnos contentos por estar siendo previsores…

Total, que súper felices compramos la de 7. Por supuesto tuvimos que añadir una octava plaza, y por supuesto ahora estamos gestionando la novena. Eso sí, décima ya no cabe, así que, si hubiera que gestionarla… 🙂 iríamos directamente a por el carnet de microbús.

Los movimientos en la Vito, (en adelante la “furgo”), son SIEMPRE traumáticos. SIEMPRE. Las peleas surgen por la mayor de las chorradas, empezando por el “me pido delante” al unísono de los seis (debería decir seisísono, porque de uni nada), siguiendo por el “yo al lado del bollín”, y pasando por el “pon música”, “no la pongas”, “enciende la luz”, “no la enciendas”. Joééé….. Tengo que poner en marcha de una vez los sitios fijos y se me ha ocurrido cómo: voy a poner en cada cabecero una bolsita con cosas personales de cada uno. A ver qué pasa. Lo contaré.

Aunque el auténtico mal que sufre nuestra furgo es…la porquería. Está francamente sucia, ¡por dentro!. Es de todos conocido. Si vas subido en ella y de repente se te antoja una hamburguesa de Mc Donalds, doble cheese, sin ketchup pero con pepinillo, baja la mano y rebusca, que la encuentras. Lo tengo claro, no pasaríamos la inspección de sanidad. Así que ya tengo nuevo reto, y éste lo comparto con vosotros: si no consigo tener la furgo limpia las próximas dos semanas, os cuento el por qué del apodo de Muju. Ala, el 12 de marzo hablamos.

¡Una última cosa!

Por culpa de los mil temas que tengo en la cabeza, a veces me pasan cosas como ésta: ayer me fui con los niños al funeral de la abuela de una amiga, de excursión al centro de Madrid, y, después de una hora allí, al terminar la Misa, me di cuenta de que estábamos en otra iglesia. ¡Qué desastre!. ¡¡Estuvimos en el funeral que no era!!. Lo siento realmente por no haber estado al lado de Belén y María, pero bueno, rezamos mucho por su abuela y también por la otra persona que no conocemos.

Imagen

Muju juega al tetris con el maletero

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